¿Por qué tener una actitud positiva en el trabajo no es suficiente?

ACTITUD POSITIVA EN EL TRABAJO

 

Especialmente esta última década, la psicología positiva ha ganado una gran notoriedad entre el público con bibliografía que trata de abordar la psicología desde un enfoque simple y desentendido. Existen multitud de libros y videoconferencias en Internet en las que gente de renombre habla acerca de los beneficios de afrontar los problemas y retos con una actitud optimista y positiva. No obstante, muchas son las críticas ante esta rama con argumentos como el de que no ofrece soluciones reales o herramientas para saber afrontar y gestionar este tipo de situaciones.

 

La definición de actitud

La actitud se define como la predisposición hacia un objeto o acción, que junto con otras influencias, determina el tipo de comportamientos y pensamientos hacia éste. La actitud no es un comportamiento en sí, sino una predisposición que lo precede; y la cual es relativamente estable, y difícil de cambiar, aunque veremos que no imposible.

El problema relacionado con la actitud y la psicología positiva lo encontramos cuando en muchas de las frases motivacionales estrella de ésta rama, el usuario cree que con afrontar los problemas con una buena actitud es suficiente para gestar el cambio.

 

¿Por qué tener una actitud positiva no suele ser suficiente?

Si nos limitamos a mirar el entorno desde un prisma distinto de “actitud positiva” nos estamos olvidando de ser proactivos, de trabajar en nosotros mismos para desarrollar las herramientas necesarias para cambiar. La actitud positiva no es suficiente si no se desarrollan otras competencias personales o soft skills a su vez. Y todo esto es igualmente aplicable en entornos laborales, no sólo en el personal.

Podemos mencionar brevemente unas cuantas competencias que necesitan complementar a tener una buena actitud para maximizar resultados:

  •  Visión y planificación: Sin ella, podemos perdernos navegando sin rumbo sin saber realmente a dónde queremos llegar o lo que queremos conseguir. Establecer desde un principio objetivos a alcanzar es igual de importante o más que las propias acciones a realizar para lograrlos.
  • Autoconfianza: Nos permitirá afrontar los retos que nos surjan en el camino con ciertas garantías y con decisión. Muchas veces, no actuamos ante algo por el miedo a lo que pueda suceder o por el pensamiento negativista de si no seremos capaces.
  • Comunicación: La mayoría de los objetivos a lograr, especialmente en el ámbito laboral, no sólo dependen de nosotros mismos. Actuar de forma coordinada y con una comunicación fluída con el resto de miembros de nuestro equipo nos permitirá no sólo resolver los problemas de forma más rápida y eficiente sino también con una menor dificultad.
  • Proactividad: Como mencionábamos al principio del post, una de las críticas hacia la psicología positiva es su falta de proactividad. Sin actuar ante un reto, permanecemos inmóviles ante éste y es muy difícil que las cosas cambien por sí solas. Es necesario tener iniciativa y decisión a actuar para no permanecer estáticos y poder lograr que el cambio se produzca.
  • Adaptabilidad: Estamos comprobando especialmente este último año que de un día a otro, los entornos cambian muy rápidamente. La situación de pandemia que estamos viviendo ha hecho que las condiciones y situaciones laborales no sean las mismas que eran antes, y por ello las empresas buscan que sus equipos sean capaces de adaptarse correctamente ante todo tipo de cambios.

Podríamos mencionar muchas otras competencias que sería interesante desarrollar junto con una correcta actitud en el trabajo y en la vida. Para ello, el programa Empresas3S te ayudará a desarrollarlas con un enfoque aplicable al entorno laboral para tener ciertas garantías en tu perfil profesional.

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